21 octubre, 2018

Existencia.

Nicole Matthews

Y caigo dolorosamente en cuenta de que me conoces.
Me conoces muy bien.
Y eso no me agrada.

Te gusta, porque crees que genera cierta dependencia en mí.
No me agrada porque vivo con el constante recordatorio lo finito que eres.
Y del vacío que serás capaz de generar en mí.

Eso pensé.
Y luego te fuiste.
Desapareciste y en menos de una semana ya había un foramen en mi pecho.
Lo llené de espuma y lo cubrí con pétalos.
Dejó un olor a rosas que ahora me recuerda a ti.
Pero vivo en paz.
Vivo con calma.



Y llega él.
Como una marejada de agua dulce me limpia la cara.
Las manos.
Enraiza sus manos en mi pelo y me despoja de mi estrés.
Me peina y besa hasta que me quedo dormida en sus brazos.
Recorre mi cuello a besos hasta mis orejas.
Me reconstruye a susurros.
Lentamente.
Me acoge.
Me parcha.
Me repone.
Me sana.

Agradezco tu existencia.
Me hace valorar la mía.
Por haberte conocido.



25 febrero, 2018

Calor.

Jorge Taysa

Te siento al lado mío. Acoplado a mi cuerpo.
Tu olor abrazándome. Tus manos rodeándome. Tu calor traspasándome.
Tu pelo entre mis dedos. Tus labios en mi cuello.
Esto es exquisito.

Te añoro cuando no estás.
Te sueño y te espero.
Vente a vivir a mi cama. Necesito esto todos los días.
Quiero acostarme en tu olor cada noche.
En tu calor.

Me encanta cuando vuelves.
Hoy día vuelves a mí.